La ficha de Google es, para la mayoría de negocios locales, la página más visitada que tienen. Más que su web. Y suele estar rellena a medias.
No es un descuido raro: cuando la creas, Google te pide lo básico y ya te deja publicar. Los campos que de verdad marcan diferencia están escondidos detrás de menús que nadie abre.
Por qué importa más de lo que parece
Cuando alguien busca «restaurante cerca de mí» o «peluquería en Dénia», lo primero que ve no son webs: es el mapa con tres fichas. Ahí se decide buena parte de las llamadas y las visitas.
Y hay un motivo nuevo para cuidarla: los modelos de IA se apoyan mucho en esos datos para recomendar negocios locales. Una ficha completa no solo te posiciona en el mapa, también te hace citable cuando alguien le pregunta a ChatGPT dónde ir.
Los ocho campos que casi nadie rellena
1. Categoría secundaria. Todo el mundo pone la principal y se olvida de que puedes añadir más. Un restaurante que además es cafetería y hace comida para llevar aparece en tres tipos de búsqueda distintos en lugar de en uno.
2. Atributos. Terraza, accesible en silla de ruedas, admite mascotas, wifi, apto para celíacos, aparcamiento. Son filtros que la gente usa de verdad, y si no los marcas, quedas fuera cuando alguien filtra.
3. Descripción del negocio. Son 750 caracteres donde cuentas qué haces con tus palabras. La mayoría lo deja vacío. Es texto que Google lee y que los modelos de IA citan.
4. Servicios y productos. Puedes listar lo que ofreces con nombre, descripción y precio. Cada entrada es una oportunidad más de aparecer en una búsqueda concreta.
5. Horarios especiales. Festivos, vacaciones, cierres por reforma. Cuando no están, la gente se planta en tu puerta y se encuentra cerrado. Eso acaba en reseña de una estrella.
6. Preguntas y respuestas. Cualquiera puede preguntar en tu ficha, y cualquiera puede responder. Si no respondes tú, responde quien pasaba por ahí. Puedes publicar tus propias preguntas frecuentes y contestarlas.
7. Fotos con criterio. No una foto de la fachada de hace cuatro años. Interior, producto, equipo, detalle. Y actualizadas: Google prioriza fichas con actividad reciente.
8. Enlace de acción. Reservar, pedir cita, ver la carta, hacer pedido. Es un botón directo en la ficha y convierte muchísimo mejor que mandar a la gente a la web a buscarlo.
El error que más caro sale
La incoherencia. Si el teléfono de tu ficha no es el mismo que el de tu web, o el horario difiere, o el nombre está escrito de dos formas, Google desconfía y los modelos de IA también.
Comprueba que nombre, dirección y teléfono son idénticos en tu web, tu ficha y cualquier directorio donde aparezcas. Letra por letra, incluido si pones «C/» o «Calle».
Las reseñas, sin trucos
Pedirlas está bien. Comprarlas no, y se detecta. Un negocio con veinte reseñas reales y respuestas del dueño pesa más que uno con cien reseñas sospechosas.
Responde a todas, también a las malas, y sobre todo a las malas. Una respuesta serena a una queja convence más al que la lee que diez elogios seguidos.
Y pide reseñas en el momento adecuado: cuando el cliente acaba de tener una buena experiencia, no tres semanas después por email.
Media hora bien invertida
Rellenar estos ocho campos lleva una tarde y no cuesta dinero. Es probablemente la acción con mejor relación esfuerzo-resultado que puede hacer hoy un negocio local.
Si la tienes a medias, empieza por la descripción, los atributos y las fotos. Son los tres que más se notan.
¿Te lo aplicamos a tu negocio?