Casi todas las agencias de redes trabajan igual: tú mandas el material y ellos lo editan y lo publican. Es un modelo cómodo para la agencia y es el motivo por el que tantas cuentas se quedan paradas.
Nosotros vamos a grabar. Un día al mes en tu local, con cámara, luz y micro. Y no es por gusto: es porque el otro modelo se rompe siempre por el mismo sitio.
Dónde se rompe pedirte el material
El día que firmas, todo va bien. Mandas fotos, la agencia publica, aparece contenido. La segunda semana ya tienes lío en el negocio y mandas menos. La tercera te acuerdas el viernes por la tarde. El segundo mes la agencia te escribe pidiéndote material y tú tienes cuarenta cosas antes que eso.
Y no es culpa tuya. Es que tu trabajo es llevar tu negocio, no producir contenido. Lo que ocurre entonces es que se publica lo que hay: fotos de móvil hechas con prisa, con la luz que tocara, del plato que quedó bien ese día.
Al cabo de tres meses la cuenta está parada y la conclusión es que las redes no funcionan. Lo que no funcionaba era el reparto de trabajo.
Qué cambia cuando va alguien con una cámara
Cambia el material, que es lo obvio. Una cámara con un objetivo decente, luz controlada y micro para el sonido dan un salto que se nota en el primer segundo de vídeo.
Pero cambian dos cosas menos evidentes y más importantes.
Cambia el volumen. En una jornada de rodaje salen entre ocho y doce piezas. Eso es un mes entero de publicación resuelto en un día. Tú dedicas unas horas y ya está.
Y cambia el criterio. Cuando alguien va a grabar con un guion pensado, no se graba lo que haya: se graba lo que hace falta para contar algo. La diferencia entre un plato bonito y un vídeo que retiene está ahí.
Lo de salir en cámara
Esto pasa siempre y merece contarse. Casi ningún dueño quiere salir. Lo dicen el primer día: «yo en vídeo no, poned el producto».
Y casi todos acaban pidiéndolo. Porque cuando ven que los vídeos donde aparece alguien explicando funcionan mejor que los del producto solo, la incomodidad se les pasa rápido.
La razón es sencilla: la gente confía en personas. Un plato es un plato. Un cocinero explicando por qué ese pescado se hace así es una razón para ir.
Nadie tiene que salir si no quiere, y hay negocios que funcionan perfectamente sin caras. Pero conviene saber que la incomodidad del primer día suele durar exactamente un día de rodaje.
Cómo es un día de grabación
Vamos con el guion escrito antes. Eso es importante: no se improvisa en el local, porque improvisar cuesta el triple de tiempo y sale peor.
Se graba en el horario que menos moleste, normalmente antes del servicio o entre turnos. Se aprovecha lo que ya está pasando: el producto que se prepara ese día, el equipo trabajando, lo que hay en la cocina.
Y se sale con material de sobra. Luego, edición, subtítulos, publicación y respuesta a comentarios. Las preguntas que la gente repite en los comentarios se convierten en el guion del mes siguiente.
El coste que no se ve
Es más caro producir que solo editar. Eso es cierto y no lo escondemos.
Lo que también es cierto es que una cuenta parada no cuesta menos: cuesta lo mismo cada mes y no devuelve nada. El ahorro de que te lo edite alguien barato desaparece el día que dejas de mandar material.
Si vas a hacerlo, que se haga de forma que no dependa de que tú tengas un buen mes.
Dónde grabamos
Presencial en Alicante y Valencia, que es donde llegamos en coche sin que el desplazamiento se coma la jornada. El resto de servicios, web, SEO, GEO y campañas, los llevamos desde cualquier sitio.
Si estás fuera de esa zona y te interesa el contenido, dilo igualmente y te decimos con honestidad si tiene sentido o no.
¿Te lo aplicamos a tu negocio?