Qué mirar en una agencia SEO antes de firmar

Contratar una agencia de SEO local tiene un problema de origen: el que contrata casi nunca puede juzgar lo que compra. No hay forma de mirar una propuesta y saber si detrás hay trabajo o hay humo, y eso lo sabe todo el que vende SEO.

Estas son las preguntas que nosotros haríamos si estuviéramos al otro lado de la mesa. Sirven para decidir aunque la respuesta te lleve a contratar a otro.

Pregunta por tu pueblo, no por su lista de clientes

Una lista de logos no dice nada sobre si saben posicionar tu negocio en tu pueblo. El SEO local se juega en un mapa de pocos kilómetros, y lo que funciona en una ciudad de medio millón de habitantes no es lo mismo que lo que funciona en un municipio de veinte mil donde la mitad del negocio entra en cuatro meses.

La pregunta concreta: ¿qué habéis hecho en este municipio y qué pasó? Si la respuesta es que trabajan toda España desde una oficina a trescientos kilómetros, no es descalificante, pero cámbiala por esta otra: ¿cuándo fue la última vez que alguien de vuestro equipo estuvo físicamente en mi calle?

Que te enseñen dónde estás hoy, delante de ti

Esto se hace en dos minutos y descarta a mucha gente. Pídeles que busquen contigo, en ese momento, el término por el que te quieres posicionar, y que te digan en qué puesto sale tu negocio y quién sale por encima.

Si no lo hacen en la reunión, es que no lo han mirado. Y si no lo han mirado antes de proponerte un precio, lo que te están vendiendo es un paquete, no un trabajo.

Nosotros medimos el mapa de nueve municipios de la Marina Alta y la Marina Baixa uno a uno antes de escribir una sola línea sobre ellos, y lo que salió no se parece en nada a lo que promete el sector.

Pregunta quién graba, quién escribe y quién te va a coger el teléfono

En la reunión de venta suele estar el que vende. La pregunta es si esa persona va a estar también cuando haya que grabar en tu local un martes a las ocho de la mañana.

No hay una respuesta correcta única. Hay agencias grandes que funcionan muy bien con equipos separados. Lo que no vale es que no te lo digan: si el que firma no es el que ejecuta, tienes derecho a saberlo antes, no en el mes tres cuando ya no reconoces a nadie en los correos.

Que te hablen de la ficha de Google, y no de puestos

La mayoría de las primeras visitas a un negocio local no entran por la décima posición de la búsqueda. Entran por el mapa, y el mapa se rige por reglas distintas: la distancia al punto desde el que se busca, la categoría de la ficha, las reseñas y lo completa que esté.

Si en la propuesta no aparece la ficha de Google por ningún lado, están vendiéndote la mitad del trabajo. Y si aparece solo como «optimización de perfil», pregunta qué significa eso exactamente: categorías, servicios, horarios reales, fotos, publicaciones y respuesta a reseñas son cinco cosas distintas.

Desconfía de la primera posición garantizada

Nadie controla el algoritmo de Google, así que nadie puede garantizar un puesto. Lo que sí se puede garantizar es el trabajo: qué se hace, cuándo y cómo se mide.

Hay una variante más fina de la misma promesa: garantizar la primera posición de un término que no busca nadie. Salir el primero por «restaurante de cocina de autor con producto de proximidad en el casco antiguo» no es un logro, es una frase que no ha escrito nunca un ser humano en un buscador. Pide siempre el volumen de búsqueda del término que te prometen.

Que te digan qué pasa con la IA

Cada vez más búsquedas se responden sin que nadie entre en ninguna web. En algunos de los pueblos que medimos, Google ya devuelve un resumen generado que recomienda agencias por su nombre antes de enseñar un solo resultado.

Eso no anula el SEO, pero cambia lo que hay que tocar. Si en la conversación no aparece cómo se trabaja para que una IA pueda leer y citar tu web, la propuesta está pensada para el buscador de hace tres años.

Qué tiene que estar por escrito antes de que pagues nada

Tres cosas, como mínimo. La primera, el punto de partida: en qué posición estás hoy y con qué números, para que dentro de seis meses la comparación no dependa de la memoria de nadie. La segunda, qué se entrega cada mes y quién lo hace, con el mismo detalle con el que se desglosa el presupuesto de una web. La tercera, qué pasa si te vas.

Esta última es la que más incomoda y la que más dice. Pregunta directamente: si dejo de trabajar con vosotros, ¿de quién es la web, el dominio, la ficha de Google y las cuentas de publicidad? Si algo de eso se queda en su lado, no estás contratando un servicio, estás alquilando tu propio negocio.

Y la pregunta que casi nadie hace

¿Qué no vais a hacer? Una agencia que te dice que sí a todo no ha pensado en tu caso. Nosotros no hacemos antes y después de pacientes en consultas sanitarias, no publicamos precios en la web porque cada propuesta sale de una llamada, y no cogemos un cliente si no podemos ir a su local.

Si la agencia que tienes delante no sabe decirte qué queda fuera, todavía no ha llegado a la parte del trabajo donde se toman decisiones.

Y si lo que no tienes claro es cuándo empezar, lo contamos en el calendario de la Marina Alta: depende de si vives del verano o del residente de todo el año.

Si quieres, hacemos esto mismo contigo por teléfono: buscamos tu término delante de ti, te decimos en qué puesto estás y quién sale por encima, y ya decides tú. Trabajamos desde Dénia para Dénia, Xàbia, Calp, Teulada-Moraira y Benissa, y desde Alicante para el resto de la provincia. Aquí están los casos y aquí la forma de escribirnos.

¿Te lo aplicamos a tu negocio?